domingo, 1 de julio de 2012

Primera semana en Mons

El viaje
Escribo esta primera entrada del blog cuando ya hace casi una semana que salimos de España. El lunes 25 de junio a las 14:45 salimos de Xirivella en dirección a Mons. El viaje en coche hasta Bélgica fue largo aunque no se hizo pesado, ya que hicimos noche en un hotel cerca de Millau (Francia) más o menos a mitad de camino. El martes 26 de junio a las 18:30 llegábamos al hotel Etna en Mons. El hotel tenía muchas cosas para mejorar, pero al menos nos servía para lo que necesitábamos:  un techo sobre el que descansar mientras buscábamos un piso para alquilar. Como ya era tarde, nos dispusimos a dar una vuelta por la ciudad para reconocer el terreno. Un chico belga muy majo que conocimos en el bar del hotel (y que nos sirvió de traductor para los empleados del hotel, ya que no entendían el inglés ¬_¬’) se ofreció a llevarnos hasta la Grand Place (la plaza del ayuntamiento) y nos dio un mapa de la ciudad.
Buscando piso
Miércoles y jueves lo pasamos enteros yendo a inmobiliarias, llamando a los teléfonos de gente particular que ponía letreros de alquiler, y haciendo varias visitas. De los apartamentos que hemos visto hay de todo, pero hay una cosa en común: son pequeños y te los dejan sin mueble alguno. Hubo 2 apartamentos que nos gustaron más que los otros, pero no nos convencieron del todo: Uno de ellos era bastante viejo y había que subir al dormitorio por una escalera de caracol minúscula (pero tenía terraza). El otro era más bien un estudio y no estaba del todo mal, aunque se libera en agosto. También visitamos una casa que nos dejaban totalmente amueblada, pero es bastante cara 650 € más gastos aparte. Al final nos dimos cuenta de que nos iba a llevar algún tiempo más encontrar algo que nos guste, por lo que el viernes decidimos ir una residencia universitaria para pasar el mes de julio y poder ver pisos más tranquilamente. La residencia está a 5 minutos de donde voy a trabajar y la habitación está muy bien.
Residencia donde nos alojamos. Nuestra habitación es la de la ventana.
La Eurocopa
El miércoles por la noche jugaba España en la Eurocopa y no sabíamos donde ver el partido. Yo confiaba que yendo a la Grand Place encontraríamos algo de ambiente pero solo vimos alguna persona con la camiseta de España o con la bandera, pero al pasar les oías hablar en francés. Unos 20 minutos antes del partido vimos una chica con la camiseta, una bandera enrollada al cuello y con la cara pintada. Llevaba cierta prisa ante la inminencia del partido. Parecía española así que fui a hablar con ella, hablé en español y… FAIL. La chica era belga. Al menos nos acercó hasta el pub irlandés donde iba a ver el partido. ¡Que ambientazo había allí! Mucha gente llevaba puestas camisetas y banderas de España, aunque algunos iban con Portugal. Allí conocimos por fin a una española, de Jerez de la Frontera. Lo malo es que estará poco tiempo por aquí, ya que a su novio lo trasladan a Francia.
Sobre el partido, que os voy a contar. ¡Casi me da un infarto! El penalti de Cesc lo celebré de tal manera que casi me descoyunto (al lado habían unos belgas que celebraron el penalti que fallo España, así que se lo devolví xD). Volvimos al hotel porque estábamos reventados de la búsqueda de piso, pero por el camino había un ambiente tremendo. Multitud de coches pitaban sin parar mientras la gente se asomaba por las ventanas ondeando la bandera de España. Muy bonito todo, me hinché de patriotismo y gritaba a su paso: “¡Vamos España!”. Creo que no me entendían, eran todos belgas. En el hotel costó un poco dormirse porque estuvieron hasta altas horas de la madrugada tocando el pito (ejem).
A la noche siguiente hubo el mismo revuelo o incluso más. Aquí en Mons la colonia extranjera más numerosa es la italiana, estando el centro lleno de restaurantes italianos. Esta noche es la final, y entre la afición por la selección española de los belgas y de todos los italianos que hay, esta noche será apoteósica. Yo saldré con la camiseta y la bandera :D
Les feux de la Saint-Jean
En nuestro primer fin de semana en Mons hemos tenido la oportunidad de disfrutar de una festividad popular local: “Les Feux de la Saint-Jean”. Es decir, los fuegos de San Juan. Se organizan conciertos en la Place Nervienne y se colocan carpas con comida y bebida. También montan actividades para entretener a los más pequeños. Y lo más importante: en el centro de la plaza montan una estructura de madera enorme coronada por un gallo (símbolo de Valonia) hecho cartón piedra y  con estructura metálica.
Estructura de madera coronada por un gallo en Place Nervienne.
 El sábado por la noche en la Grand Place tiene lugar un curioso acontecimiento: Van llegando diversas comparsas, yendo sus miembros disfrazados de una misma temática con una banda de música detrás. Las temáticas son variopintas, desde unos que parecen duendes a otros que llevan sombreros de copa gigantes con trajes estrafalarios a un grupo que comparten “esquís” de madera de 2 en 2, con la consiguiente dificultad para andar (izquierda, derecha, izquierda…). Todas las comparsas tienen que subir un entarimado con escaleras que se coloca en la parte central de la plaza. En lo más alto de la tarima, y subido en una caja de madera, un extraño personaje con peluca roja recibe a las comparsas y ameniza su paso haciendo payasadas, al igual que lo hace cuando hay que esperar a que la siguiente comparsa llegue. Posteriormente vuelven a bajar por el lado contrario y entran a través del arco del edificio del ayuntamiento. A los lados de las tarimas se colocan unas rejas (como un carafal) en el que se meten unos personajes disfrazados como monjes que al paso de todas las comparsas entonan un cántico. Ni idea del significado de esta liturgia, oiga.
Una de las comparsas.

Hombre con peluca roja encima de la tarima.
Después de esto, los espectadores de la Grand Place se dirigen hasta Place Nervienne con una especie de cirios encendidos. Cuando llegan a la estructura de madera tiran el cirio lo más alto posible para que empiece todo a arder. Alguno no llega y otros se pasan. Esto último es más peligroso porque a saber a donde (o a quién) llega el cirio. A medida que el fuego es más fuerte, la gente va alejándose de la pira. Nosotros pensábamos que estábamos lejos, pero en el auge del fuego tuvimos que alejarnos bastante ante el calentamiento “facial”. Por cierto, cuando vi toda aquella madera ardiendo no pude evitar cantar: “Per ofrenar noves glòries a Espanya…”

Per ofrenar noves glòries a Espanya, tots a una veu, germans vingau…
Esto es todo por esta semana, espero que no os haya aburrido mucho y que alguien se lo haya leído entero. Mañana empiezo el nuevo trabajo, ¡que nervios! Ya os contaré. ¡Besos y abrazos!

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