El viaje
Escribo esta primera entrada del blog cuando ya hace casi
una semana que salimos de España. El lunes 25 de junio a las 14:45 salimos de
Xirivella en dirección a Mons. El viaje en coche hasta Bélgica fue largo aunque
no se hizo pesado, ya que hicimos noche en un hotel cerca de Millau (Francia)
más o menos a mitad de camino. El martes 26 de junio a las 18:30 llegábamos al
hotel Etna en Mons. El hotel tenía muchas cosas para mejorar, pero al menos nos
servía para lo que necesitábamos: un
techo sobre el que descansar mientras buscábamos un piso para alquilar. Como ya
era tarde, nos dispusimos a dar una vuelta por la ciudad para reconocer el terreno.
Un chico belga muy majo que conocimos en el bar del hotel (y que nos sirvió de
traductor para los empleados del hotel, ya que no entendían el inglés ¬_¬’) se
ofreció a llevarnos hasta la Grand Place (la plaza del ayuntamiento) y nos dio
un mapa de la ciudad.
Buscando piso
Miércoles y jueves lo pasamos enteros yendo a inmobiliarias,
llamando a los teléfonos de gente particular que ponía letreros de alquiler, y
haciendo varias visitas. De los apartamentos que hemos visto hay de todo, pero
hay una cosa en común: son pequeños y te los dejan sin mueble alguno. Hubo 2
apartamentos que nos gustaron más que los otros, pero no nos convencieron del
todo: Uno de ellos era bastante viejo y había que subir al dormitorio por una
escalera de caracol minúscula (pero tenía terraza). El otro era más bien un
estudio y no estaba del todo mal, aunque se libera en agosto. También visitamos
una casa que nos dejaban totalmente amueblada, pero es bastante cara 650 € más
gastos aparte. Al final nos dimos cuenta de que nos iba a llevar algún tiempo
más encontrar algo que nos guste, por lo que el viernes decidimos ir una
residencia universitaria para pasar el mes de julio y poder ver pisos más tranquilamente.
La residencia está a 5 minutos de donde voy a trabajar y la habitación está muy
bien.
La Eurocopa
El miércoles por la noche jugaba España en la Eurocopa y no
sabíamos donde ver el partido. Yo confiaba que yendo a la Grand Place encontraríamos
algo de ambiente pero solo vimos alguna persona con la camiseta de España o con
la bandera, pero al pasar les oías hablar en francés. Unos 20 minutos antes del
partido vimos una chica con la camiseta, una bandera enrollada al cuello y con
la cara pintada. Llevaba cierta prisa ante la inminencia del partido. Parecía
española así que fui a hablar con ella, hablé en español y… FAIL. La chica era
belga. Al menos nos acercó hasta el pub irlandés donde iba a ver el partido.
¡Que ambientazo había allí! Mucha gente llevaba puestas camisetas y banderas de
España, aunque algunos iban con Portugal. Allí conocimos por fin a una española,
de Jerez de la Frontera. Lo malo es que estará poco tiempo por aquí, ya que a su
novio lo trasladan a Francia.
Sobre el partido, que os voy a contar. ¡Casi me da un
infarto! El penalti de Cesc lo celebré de tal manera que casi me descoyunto (al
lado habían unos belgas que celebraron el penalti que fallo España, así que se
lo devolví xD). Volvimos al hotel porque estábamos reventados de la búsqueda de
piso, pero por el camino había un ambiente tremendo. Multitud de coches pitaban
sin parar mientras la gente se asomaba por las ventanas ondeando la bandera de
España. Muy bonito todo, me hinché de patriotismo y gritaba a su paso: “¡Vamos
España!”. Creo que no me entendían, eran todos belgas. En el hotel costó un
poco dormirse porque estuvieron hasta altas horas de la madrugada tocando el
pito (ejem).
A la noche siguiente hubo el mismo revuelo o incluso más.
Aquí en Mons la colonia extranjera más numerosa es la italiana, estando el
centro lleno de restaurantes italianos. Esta noche es la final, y entre la
afición por la selección española de los belgas y de todos los italianos que
hay, esta noche será apoteósica. Yo saldré con la camiseta y la bandera :D
Les feux de la Saint-Jean
En nuestro primer fin de semana en Mons hemos tenido la
oportunidad de disfrutar de una festividad popular local: “Les Feux de la
Saint-Jean”. Es decir, los fuegos de San Juan. Se organizan conciertos en la Place
Nervienne y se colocan carpas con comida y bebida. También montan actividades
para entretener a los más pequeños. Y lo más importante: en el centro de la
plaza montan una estructura de madera enorme coronada por un gallo (símbolo de
Valonia) hecho cartón piedra y con
estructura metálica.
Estructura de madera coronada por un gallo en
Place Nervienne.
El sábado por la noche en la Grand Place tiene lugar un
curioso acontecimiento: Van llegando diversas comparsas, yendo sus miembros disfrazados
de una misma temática con una banda de música detrás. Las temáticas son
variopintas, desde unos que parecen duendes a otros que llevan sombreros de
copa gigantes con trajes estrafalarios a un grupo que comparten “esquís” de
madera de 2 en 2, con la consiguiente dificultad para andar (izquierda,
derecha, izquierda…). Todas las comparsas tienen que subir un entarimado con
escaleras que se coloca en la parte central de la plaza. En lo más alto de la
tarima, y subido en una caja de madera, un extraño personaje con peluca roja recibe
a las comparsas y ameniza su paso haciendo payasadas, al igual que lo hace
cuando hay que esperar a que la siguiente comparsa llegue. Posteriormente
vuelven a bajar por el lado contrario y entran a través del arco del edificio
del ayuntamiento. A los lados de las tarimas se colocan unas rejas (como un
carafal) en el que se meten unos personajes disfrazados como monjes que al paso
de todas las comparsas entonan un cántico. Ni idea del significado de esta
liturgia, oiga.
Una de las comparsas.
Hombre con peluca roja encima de la tarima.
Después de esto, los espectadores de la Grand Place se
dirigen hasta Place Nervienne con una especie de cirios encendidos. Cuando
llegan a la estructura de madera tiran el cirio lo más alto posible para que
empiece todo a arder. Alguno no llega y otros se pasan. Esto último es más
peligroso porque a saber a donde (o a quién) llega el cirio. A medida que el
fuego es más fuerte, la gente va alejándose de la pira. Nosotros pensábamos que
estábamos lejos, pero en el auge del fuego tuvimos que alejarnos bastante ante
el calentamiento “facial”. Por cierto, cuando vi toda aquella madera ardiendo
no pude evitar cantar: “Per ofrenar noves glòries a Espanya…”
Per ofrenar noves glòries a Espanya, tots a una veu, germans vingau…
Esto es todo por esta semana, espero que no os haya aburrido
mucho y que alguien se lo haya leído entero. Mañana empiezo el nuevo trabajo,
¡que nervios! Ya os contaré. ¡Besos y abrazos!






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