Esta vez toca contar lo que hemos
hecho en nuestra cuarta semana en Mons. ¡Madre mía, ya queda poco para cumplir
un mes aquí! Jamás había estado tanto tiempo fuera de España, y aunque empiezo
a acostumbrarme a estar aquí aún tengo añoranza de mi país. Esta vez no ha sido
una semana muy movida en verdad. El lunes Gracia y yo estábamos reventados de
la caminata que nos pegamos el día de antes en Bruselas. No es la mejor forma de
empezar una semana, pero hay que aprovechar todos los fines de semana al
máximo! Lo bueno es que al menos ha mejorado el tiempo y ya disfrutamos de un
poco de sol y de temperaturas superiores a 20 ºC.
El martes aprovechamos que hacía
mejor tiempo para darnos una vuelta por los alrededores de la residencia. En
primer lugar fuimos a un lago que ya había descubierto yo el sábado y se lo
enseñé a Gracia. Esta vez solo había un hombre pescando, pero había la misma
cantidad ingente de fauna. Una señora se acercó a la orilla y desmigó media
barra de pan ante el regocijo de todo tipo y tamaño de aves. Pongo una foto
para hacerse una idea del lago. Después nos fuimos hacia un parque que habíamos
visto desde fuera días atrás, cuando aún buscábamos piso, pero que no habíamos
tenido ocasión de visitar. Se llama parque Waux-Hall y fue construido entre
1862 y 1864. Con una superficie de 12 acres, contiene varios estanques, árboles
centenarios y multitud de aves tales como patos y cisnes. También hay varias
esculturas de los siglos 19 y 20 diseminadas por todo el parque. Nos encantó el
parque, os dejo otra foto para que veáis lo bonito que es.
Estanque detrás de la residencia.
Parque Waux-Hall.
Otra cosa que hicimos el martes y
que me gustaría comentar es que hicimos la colada. Y diréis, pues vaya cosa.
Pero es que como no tenemos lavadora en el apartamento tuvimos que ir a una
lavandería pública. Me resultó curioso hacer lo que tantas veces he visto en
películas americanas.
A esperar pacientemente.
El jueves fuimos al jardín del
Parc du Château, colindantes con el impresionante Beffroi (la torre del
campanario). Ese es el punto más alto de Mons, por lo que se puede ver gran
parte de la ciudad desde allí. También hay una vista magnífica del Beffroi
desde el jardín. En la capilla de San Calisto que se encuentra próxima hay una
exposición de dicho Beffroi, comentando la construcción del mismo, y un
recorrido virtual por el interior del mismo. Desafortunadamente se encuentra en
proceso de restauración y no volverá a estar abierto al público hasta 2014.
Vistas del Beffroi desde el Parc du Château.
Capilla de San Calisto.
Y ya nos vamos al fin de semana
para poder contar algo interesante. El sábado nos fuimos a visitar Le Grand
Large, que se trata de un lago con atracaderos para barcos, ya que se encuentra
entre los canales navegables entre Francia y Holanda. No es muy grande pero de
vez en cuando realizan actividades, como un torneo de vela el mes pasado. Hay
un restaurante muy bonito con grandes cristaleras para mirar hacia el lago
mientras comes o te tomas algo. En nuestro caso fue lo segundo, yo me tome una
Grinbergen Doreé y Gracia una Maredsous. Un gran descubrimiento es que cerca de
allí hay una piscina municipal con spa y todo y no está muy lejos de la ciudad,
de hecho van autobuses. Tenemos que ir algún día a probar que tal está. Por
cierto, el sábado 21 de julio fue el día nacional de Bélgica. En Mons no han
hecho nada especial para celebrarlo, al menos que sepamos. En Bruselas sí que
harían algo, ya que estuvimos la semana pasada y estaban montando unas carpas enfrente
del Palacio Real. Supongo que harían un desfile, como ocurre en Madrid el día
nacional de España.
Le Grand Large.
Le Grand Large.
Edificio de la piscina.
El domingo aprovechamos que hizo
un día estupendo para hacer un poco de actividad en la naturaleza. Nos fuimos
por la mañana al bosque de Havré (bois d’Havré)
situado muy próximo al castillo de la misma localidad que visitamos hace dos semanas.
Se trata de un bosque espectacular, compuesto en su mayoría por sauces
altísimos que apenas dejan pasar los rayos del sol. Tiene unos senderos bien
marcados por los que transitan personas andando, en bici e incluso corriendo,
ya sea de forma individual, en familia o en grupos numerosos. Nosotros seguimos
una ruta que nos habíamos descargado de wikilocs, aunque dentro del bosque hay
total libertad para moverse por sus casi laberínticos caminos.
Bosque de Havré.
Merenderos al principio del bosque.
Y por esta semana ya está todo lo
más interesante contado. Ah bueno, ¡queda una cosa más! En la Universidad me
han medio “obligado” a cogerme vacaciones puesto que en agosto está todo muy
parado. Y bueno, ¡ya hemos comprado los billetes de avión! Estaremos en
Valencia del 17 al 26 de agosto, así que esperamos veros por allí esas fechas. ¡Besos
y abrazos!










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