jueves, 9 de mayo de 2013

Meses de febrero y marzo: Carnaval de Binche y nevadas


¡Hola a todos!
Hace mucho que no escribo nada, para ser exactos, más de dos meses. La culpa la ha tenido a partes iguales en primer lugar las faltas de ganas y después la falta de tiempo, ya que hace unas semanas que quería volver a escribir. ¡Y el día por fin ha llegado!
Bien, nos vamos a remontar al ya lejano mes de febrero. ¿Y qué es típico en este mes? Exacto, los carnavales. Nos enteramos que hay unos carnavales muy famosos en el pueblo de Binche (http://www.carnavaldebinche.be/), a tan solo 15 kilómetros de Mons. Nos decidimos a ir el domingo 10 de febrero, que es el primer día de fiesta. Fuimos con Jenifer y Jesús. Las chicas decidieron ir un poco en concordancia con el ambiente y se compraron unas pelucas verdes. Los chicos preferimos no adornarnos con nada especial, ya que aún no sabíamos el ambiente que íbamos a encontrarnos.
 
Al llegar nos encontramos con una cantidad enorme de gente en la calle y en los bares. Mucha gente disfrazada, pero eran minoría. También hay que decir que el frio era casi insoportable y no sé cómo podía haber gente bebiendo en la calle. Fuimos al ayuntamiento porque allí se encontraba la oficina de turismo, y nos informaron que ese día había una cabalgata que comenzaba en la estación de trenes. Como aún quedaba tiempo hasta que empezara, fuimos para allá para coger posiciones. Casi en la estación nos plantamos en la acera entre la muchedumbre para esperar a que pasara la cabalgata.

Realmente no fue una cabalgata, sino una sucesión de gente disfrazada por grupos o peñas. Cada peña tenía una temática propia y como complemento llevaban una vara coronada por un detalle relacionado con la temática de los disfraces. Si no tenías muy claro de que iban, había que echar un vistazo al bastón. Detrás de cada grupo iba una banda tocando música, de manera que todo el mundo iba bailando de una forma que calificaría como… como cansina. Como si estuvieran cansados de estar de pie y se fueran cambiando el apoyo sucesivamente. No era el caso porque acababan de empezar, pero seguro que les ocurriría más tarde, ¡porque tardaban 3 horas en llegar al final del recorrido!

 
Después de estar plantados un buen rato y de pasar más frio que un tonto, decidimos ir a tomarnos un chocolate salvador. Más bien, un chocolat chaud, como lo llaman ellos, que no es más un cola-cao, porque es totalmente líquido. Con lo rico que está el chocolate espeso. Una vez recuperados, fuimos a dar una vuelta por el pueblo y llegamos al centro de nuevo, donde nos echamos unas fotos en la iglesia de San Ursmer y en frente del museo de máscaras. Cansados ya de tanto frío, decidimos volver a Mons para descansar.
 
Aunque esta vez no fuimos al museo de las máscaras de Binche, sí lo hicimos un mes más tarde. Allí pudimos ver todo el trasfondo de la fiesta de carnavales de Binche, declarada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La fiesta tiene su punto álgido el martes (Mardi Gras), con la salida de los personajes típicos como Le Gille, L’Arlequin, Le Paysan y Le Pierrot, cosa que no pudimos ver en su momento porque evidentemente yo trabajo los martes. Sin embargo, en el museo pudimos verlos a ellos, y a muchos más. Pudimos ver las máscaras y trajes de los carnavales de todo el mundo. Fue una visita realmente interesante.

 
Y bueno, el invierno se resistí a irse. Pese a que a mitad de marzo hubo una semana en la que parecía que la primavera había llegado finalmente, a la semana siguiente cayó la nevada más grande de todo el invierno y volvieron las temperaturas bajo cero. El invierno en Mons es frío y largo, parece que no vaya a acabar nunca.