martes, 14 de agosto de 2012

Fin de semana en la naturaleza


¡Hola a todos! ¡Bonjour tout le monde!

Aquí estamos una semana más para contaros que tal nos ha ido. Durante la semana, nuevamente hay poco que contar. Bueno, poco o más bien nada. Lo de siempre, yo en la universidad trabajando y Gracia en casa. Alguna tarde sí que hemos aprovechado para ir a tomar algo a la Grand Place.
El sábado nos fuimos a visitar unos grandes lagos, Les lacs de l’Eau d’Heure, situados próximos a la localidad de Boussu-Lez-Walcourt. En realidad, se trata de dos lagos separados por una presa, la más grande de Bélgica. Así pues, está el Lac de l’Eau d’Heure propiamente dicho, que se trata de un lago alargado y sinuoso, y el Lac de la Plate Taille. En el primero de ellos pudimos encontrar multitud de barcos con gente paseando y tomando el sol, y otros en la orilla preparando la comida o bañándose en las aguas del lago. En el segundo, que es mucho más amplio, se podían divisar varios veleros, kayaks e incluso gente haciendo windsurf.



Ya íbamos con la idea de hacer una de las muchas rutas de senderismo que hay disponibles en la región, con longitudes de entre 2 y 24 Km. Escogimos una ruta intermedia de unos 12 Km y nos pusimos en marcha. La primera parte transcurría paralela a la orilla del Lac de l’Eau d’Heure por un camino asfaltado, desde el que se podía divisar el agua a través de los árboles, a veces con cierta dificultad. A parte de la gente en los barcos y en las orillas, también nos encontramos con vacas pastando en las laderas al otro lado del camino.
En el siguiente tramo abandonamos el lago para adentrarnos al interior, camino de la localidad de Erpion. Antes de llegar nos desviamos por un camino que discurría por unos campos de trigo preciosos, en donde pudimos presenciar el funcionamiento de una enorme máquina cosechadora.



Unos kilómetros después ya estábamos llegando al Lac de la Plate Taille. Cual fue nuestra sorpresa al descubrir una urbanización residencial enorme al pie del lago con todas las comodidades. Hay que ver que bien viven algunos. Aunque no menos grande fue nuestra sorpresa al ver la cantidad de gente que había en el paseo que discurre por el lado norte del lago. ¡Hasta nos encontramos una pequeña playa artificial con bandera azul y todo! Estaba llenísima de gente debido al buen tiempo que hizo ese día. Un poco más adelante, y debido al cansancio, Gracia y yo decidimos tumbarnos en el césped a echar un sueñecillo :P Cuando llegamos al punto de partida, estábamos tan cansados que no pudimos evitar… tomarnos una cerveza en la terraza del bar que hay allí.



La verdad es que fue un día espectacular, tanto por el tiempo que hizo como por la experiencia de estar en un sitio tan bonito. Y si no tuviera suficientes alicientes para volver, descubrimos que existe un Aquacenter, parecido a un parque acuático, con zona de relax con jacuzzis, saunas y demás. El próximo día iremos más preparados :P
El domingo decidimos ir por la tarde al Mont Panisel, un monte sobre el que se puede divisar la ciudad de Mons entera. Al menos eso me dijo un compañero de trabajo. Aunque la cuestión es que nos perdimos un poco y no encontramos dichas vistas. Al menos encontramos el árbol del maná :D Cuando terminamos la mini excursión, fuimos al estadio del equipo de fútbol local, el RAEC Mons, pensando que había partido, para ver que ambiente había. Pero me equivoqué, el partido fue el sábado jajaja. Al menos visitamos las instalaciones y nos echamos algunas fotos. Ya iremos a ver algún partido.



Bueno, y con esto termina la entrada de hoy. Como siempre espero que la hayáis disfrutado. Tengo que decir que el blog va a tener un par de semanas de parón, porque por si alguien no lo sabía… ¡nos vamos a Valencia! Gracia y yo nos cogemos unos días de vacaciones y estaremos por allí del 17 al 26 de agosto. ¡Esperamos poder veros a todos, que os echamos de menos!

¡Besos y abrazos, hasta pronto!

lunes, 6 de agosto de 2012

Empezando el mes de agosto: Mudanza y Waterloo


¡Hola de nuevo a todos!

Aquí estamos una semana más para contaros lo que hemos hecho esta semana en Mons. Lo primero que hay que contar es que esta ha sido una semana de mudanza. Finalizaba el mes y teníamos que abandonar la habitación de la residencia en la que estábamos. Ya le habíamos cogido cariño a ese pequeño habitáculo, pero nos íbamos a un apartamento más grande… en teoría. El caso es que aunque nuestro contrato de alquiler en el nuevo apartamento empezaba el 1 de agosto, la dueña no ha podido amueblarnos el piso. Ha tenido unos problemas de salud y a final de mes se iba de vacaciones ¬_¬’ Al menos nos ha ofrecido una solución temporal que es la de alojarnos en otro apartamento suyo en la misma casa, pero en el piso de abajo. Este apartamento es más pequeño que el que vamos a vivir, aunque un poco más grande que el de la residencia. Adolece del mismo problema de tener la cocina junto al salón (esta vez un pelín mas separado) y tiene la cama en un altillo, tipo loft. El gran problema es que nos hemos quedado sin tele y sin internet :( Gracia echó una foto panorámica del apartamento que os dejo para que os hagáis una idea.

Nuestro nuevo apartamento, los ventanales estan detras.

El resto de la semana ha pasado sin nada que contar, solo trabajo y más trabajo. Al fin llegó el viernes y quedamos Gracia y yo con un compañero del trabajo que me dijo de quedar un día. Como ese día no tenía plan le dije de quedar y nos fuimos primero a una zumería donde tomamos un coctel similar a la piña colada y luego a un bar de un amigo suyo donde tomamos un par de su cerveza preferida, la Orval. Cuando pregunté a que se debía el dibujo de un pez en la botella, me contó la leyenda que existe en el pueblo homónimo de la cerveza. La leyenda dice que sobre el año 1076 la condesa Mathilde, también duquesa de Toscana, estando sentada en el borde de un pozo de claras aguas, por un descuido, se le cayó en él su anillo nupcial recuerdo de su difunto marido. Desesperada por haber perdido esta joya, la condesa rezaba a la Virgen María con gran fervor. De pronto, apareció una trucha en la superficie del agua, devolviéndole su preciado bien. Extasiada por el milagro, la soberana gritó entonces: "¡He aquí el anillo dorado que estaba buscando!, ¡Bendito sea el valle que me lo devolvió!, ¡A partir de ahora y para siempre, quiero que sea llamado Val d'or!" (Valle de oro), y dándole la vuelta queda el nombre definitivo de la cerveza, Orval.

El sábado no hicimos nada reseñable. Por la mañana estuvimos de tiendas y compramos algo para la casa y por la tarde fuimos al Carrefour a hacer la compra semanal, que estábamos bajo mínimos :P 

El domingo sí que tuvimos un día bastante completo. La noche anterior aún no sabíamos que íbamos a hacer el domingo cuando encontré algo realmente curioso. Gracias a la página de Facebook de la Oficina de Turismo de Bruselas y Valonia tuve conocimiento de una iniciativa que se lleva realizando cada domingo desde junio (si el tiempo lo permite). Se trata de Les dimanches au Châteu, y consiste en que montan alrededor del castillo de La Hulpe un tinglado compuesto de varias barras para pedir bebidas y comida, con un DJ pinchando música chill-out y con un montón de tumbonas y pufs para estar tirado mientras disfrutas del ambiente. Si además hace un día soleado como hoy, puedes disfrutar de una vuelta por los enormes jardines alrededor del castillo y después descansar en un puf tomando un mojito, como hicimos nosotros :D

 Padeciendo calamidades en Belgica :P

La cuestión es que como el pueblo de La Hulpe está unos pocos kilómetros después de Waterloo, decidimos hacer una visita por la mañana a la ciudad cantada por Abba. Como podréis imaginar, el principal atractivo turístico de Waterloo es todo lo relacionado con la cruenta batalla que tuvo lugar el 18 de junio de 1815 entre las tropas aliadas, lideradas por el Duque de Wellington, y las tropas francesas, lideradas por Napoleón Bonaparte. Poco conocía de esta batalla, pero tuvimos una lección intensiva de historia a lo largo de la mañana en varios puntos importantes de la ciudad. En primer lugar visitamos el museo Wellington, casa que fue el cuartel general del general de las tropas inglesas durante los enfrentamientos con las tropas francesas. En esa casa se planeó la estrategia que se iba a seguir en la batalla del 18 de junio y allí fue donde el Duque de Wellington escribió el informe de la victoria una vez acabada la guerra. En definitiva, se trata de un lugar de gran importancia histórica, muy interesante y que recomiendo encarecidamente.

Después nos dirigimos a La Butte du Lion (el Montículo del León), una enorme colina coronada con la estatua de un león gigante, que simboliza la victoria de los ingleses en la batalla de Waterloo, situada en el lugar donde se encontraban las tropas inglesas al comienzo de la batalla. Se puede subir a la colina mediante 226 escalones (llegamos arriba con ciertas dificultades xD) y arriba se ve una vista espectacular de lo que fue el campo de batalla. Cada año, durante el fin de semana más próximo al 18 de junio se lleva a cabo una recreación de la batalla con miles de personas y desde la colina se puede ver la actuación. Como este año llegamos tarde, tendremos que esperar al año que viene para poder verlo. Al menos pudimos darnos una vuelta guiada en un todo terreno por toda la explanada.

 En la base del Montículo del León. Ya solo queda subir xD

Tambien pudimos disfrutar de una demostracion de un disparo con uno de los cañones utilizados por las tropas de Napoleon. Os puedo asegurar que en el video no se puede apreciar el verdadero impacto del disparo, algo realmente sobrecogedor. Y eso que he estado en mascletas en primera fila :D



Para terminar la visita fuimos al último cuartel general de Napoleón, donde pasó la noche de antes de la batalla y donde discutió la estrategia a seguir con su plana mayor. Se trata de una casa que fue una granja en aquel tiempo, que se ha acondicionado como museo al mismo estilo que el museo Welligton, un poco más pequeño pero igual de interesante. Después de esta última visita ya fuimos a pasar el resto de la tarde al castillo de La Hulpe como ya he comentado anteriormente.

 En la misma mesa donde Napoleon planifico la batalla de Waterloo.

Y con esto termina el relato de esta semana, espero que os haya gustado. Si es así, ¡dejadme algún comentario, que me hace ilusión! :P ¡Nos vemos la semana que viene, besos y abrazos!