sábado, 12 de octubre de 2013

Mudanza a Tournai


¡Hola de nuevo a todos!
Ya sé que hace muchísimo tiempo que no escribo, algunos meses ya, pero parafraseando a mi amigo Mario, cuando quise escribir no tuve tiempo y cuando tuve tiempo no tuve ganas. Además, estos meses han sido bastante moviditos debido a grandes cambios en nuestra vida. Gracia al fin encontró trabajo después de estar casi un año intentándolo. Entrevistas hizo varias, pero necesitaba estar un poco más fluida con el francés. Así pues, empezó a trabajar el 1 de agosto en el Centro Hospitalario de Mouscron (CHM). La ciudad de Mouscron (Moeskren en flamenco) se encuentra en la parte noroeste de Bélgica, justo en las fronteras con Francia y Flandes, a unos 75 Km de Mons. Esta distancia se nos antojaba demasiado grande para hacerla todos los días ida y vuelta. En tren, el tiempo invertido puede ser de hasta 1 hora y media para hacer el recorrido, ya que hay que hacer transbordo en la ciudad de Tournai, y en coche son demasiados kilómetros, unido a que a Gracia no le gusta conducir mi coche. Por todo ello, y con todo el dolor de nuestro corazón, decidimos mudarnos a Tournai para vivir en una ciudad entre medias de nuestros dos trabajos.

Centro Hospitalario de Mouscron
La ciudad de Tournai se encuentra a unos 50 Km al noroeste de Mons, y a unos 25 Km al sureste de Mouscron, también muy cerca de la frontera con Francia (tan solo a 10 Km) y a unos 25 Km de Lille. Puesto que es la ciudad más grande entre Mons y Mouscron, y allí se realiza el transbordo en tren, fue la decisión más lógica. Encontramos un apartamento entre la estación de tren y el centro de la ciudad, de manera que yo la dejo en la estación con el coche y sigo mi camino a Mons. Ella tarda unos 40 minutos en total en llegar a su trabajo, entre lo que tarda el tren y lo que tarda en llegar al hospital desde la estación de Mouscron. Por mi parte, en agosto tardaba menos de 30 minutos en llegar a la Universidad de Mons, pero a partir de septiembre (vuelta al cole de los niños y comienzo de obras en la autovía) tardo cerca de los 45 minutos.

Ante tanto ajetreo, solo pudimos escaparnos unos 9 días de vacaciones y los aprovechamos para ir a Valencia. Como fuimos en coche (tenía que pasar la ITV) encima perdimos los días del viaje. La mudanza la hicimos el 31 de julio y fue una paliza enorme. Aparte de todos las cosas que teníamos en el piso de Mons (¡hay que ver cuantas cosas se acumulan en solo 1 año!), había que llevar la cama que habíamos comprado antes de las vacaciones en una tienda cerca de Mons. Efectivamente, el piso de Tournai no estaba amueblado y al menos con una cama podríamos ir tirando. Las primeras semanas tuvimos todos los trastos desperdigados por la casa y utilizábamos una mesa y unas sillas de camping para estar en casa. Menos mal que poco a poco hemos ido amueblando la casa y ya se va pareciendo a un hogar.

En el viaje de vuelta pasamos por Millau y vimos su viaducto

Nuestro apartamento al principio sin muebles
Bueno, esta es la razón por la que hemos cambiado el nombre al blog. Durante un año hemos estado viviendo en Mons, pero ahora vivimos en Tournai. Y quien sabe dónde estaremos en un año (supongo que aún por aquí jeje). Echaremos de menos la vida en Mons, aunque aún tenemos amigos por allí por lo que vamos algún fin de semana (entre semana yo voy todos los días a trabajar pero eso no cuenta). Aun no nos ha dado tiempo de disfrutar nuestra nueva ciudad, pero en breve intentaremos visitar lo más conocido (Beffroi, catedral…). Por supuesto estáis todos invitadísimos a hacernos una visita cuando queráis.

El río Escalda a su paso por Tournai
 
La Catedral de Tournai (están restaurándola)
Respecto al blog, me he dejado muchas cosas sin contar pero espero poder retomarlas. Ahora que he vuelto a escribir, espero ir publicando cosas más a menudo.

¡Hasta la próxima, besos para ellas y abrazos para ellos!

 

jueves, 9 de mayo de 2013

Meses de febrero y marzo: Carnaval de Binche y nevadas


¡Hola a todos!
Hace mucho que no escribo nada, para ser exactos, más de dos meses. La culpa la ha tenido a partes iguales en primer lugar las faltas de ganas y después la falta de tiempo, ya que hace unas semanas que quería volver a escribir. ¡Y el día por fin ha llegado!
Bien, nos vamos a remontar al ya lejano mes de febrero. ¿Y qué es típico en este mes? Exacto, los carnavales. Nos enteramos que hay unos carnavales muy famosos en el pueblo de Binche (http://www.carnavaldebinche.be/), a tan solo 15 kilómetros de Mons. Nos decidimos a ir el domingo 10 de febrero, que es el primer día de fiesta. Fuimos con Jenifer y Jesús. Las chicas decidieron ir un poco en concordancia con el ambiente y se compraron unas pelucas verdes. Los chicos preferimos no adornarnos con nada especial, ya que aún no sabíamos el ambiente que íbamos a encontrarnos.
 
Al llegar nos encontramos con una cantidad enorme de gente en la calle y en los bares. Mucha gente disfrazada, pero eran minoría. También hay que decir que el frio era casi insoportable y no sé cómo podía haber gente bebiendo en la calle. Fuimos al ayuntamiento porque allí se encontraba la oficina de turismo, y nos informaron que ese día había una cabalgata que comenzaba en la estación de trenes. Como aún quedaba tiempo hasta que empezara, fuimos para allá para coger posiciones. Casi en la estación nos plantamos en la acera entre la muchedumbre para esperar a que pasara la cabalgata.

Realmente no fue una cabalgata, sino una sucesión de gente disfrazada por grupos o peñas. Cada peña tenía una temática propia y como complemento llevaban una vara coronada por un detalle relacionado con la temática de los disfraces. Si no tenías muy claro de que iban, había que echar un vistazo al bastón. Detrás de cada grupo iba una banda tocando música, de manera que todo el mundo iba bailando de una forma que calificaría como… como cansina. Como si estuvieran cansados de estar de pie y se fueran cambiando el apoyo sucesivamente. No era el caso porque acababan de empezar, pero seguro que les ocurriría más tarde, ¡porque tardaban 3 horas en llegar al final del recorrido!

 
Después de estar plantados un buen rato y de pasar más frio que un tonto, decidimos ir a tomarnos un chocolate salvador. Más bien, un chocolat chaud, como lo llaman ellos, que no es más un cola-cao, porque es totalmente líquido. Con lo rico que está el chocolate espeso. Una vez recuperados, fuimos a dar una vuelta por el pueblo y llegamos al centro de nuevo, donde nos echamos unas fotos en la iglesia de San Ursmer y en frente del museo de máscaras. Cansados ya de tanto frío, decidimos volver a Mons para descansar.
 
Aunque esta vez no fuimos al museo de las máscaras de Binche, sí lo hicimos un mes más tarde. Allí pudimos ver todo el trasfondo de la fiesta de carnavales de Binche, declarada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La fiesta tiene su punto álgido el martes (Mardi Gras), con la salida de los personajes típicos como Le Gille, L’Arlequin, Le Paysan y Le Pierrot, cosa que no pudimos ver en su momento porque evidentemente yo trabajo los martes. Sin embargo, en el museo pudimos verlos a ellos, y a muchos más. Pudimos ver las máscaras y trajes de los carnavales de todo el mundo. Fue una visita realmente interesante.

 
Y bueno, el invierno se resistí a irse. Pese a que a mitad de marzo hubo una semana en la que parecía que la primavera había llegado finalmente, a la semana siguiente cayó la nevada más grande de todo el invierno y volvieron las temperaturas bajo cero. El invierno en Mons es frío y largo, parece que no vaya a acabar nunca.

 

viernes, 8 de febrero de 2013

Invierno en Mons


¡Hola a todos! Hace tiempo que no publicaba una entrada, pero es que ha sido un mes movido por aquí.  Después de pasar las navidades en Valencia, nos volvimos a Bélgica el día 8 de enero, por lo que ya hace un mes que estamos por aquí de vuelta. Bueno muchachada, os cuento lo más importante de este mes.

En primer lugar decir que ha nevado bastante por aquí, unas 4 o 5 veces. Las dos primeras semanas estuvimos continuamente bajo cero (el día más bueno hacía 0 grados de máxima). Además, la mayor nevada cayó pronto y con esas temperaturas pudimos disfrutar de la presencia de la nieve. Y sufrirla también, ya que se hacía bastante complicado andar por las aceras cuando ésta se convertía en hielo. Mi coche quedó cubierto por la nieve y cuando tuve que cogerlo por primera vez, nos llevó un buen rato a Gracia y a mí despejar el cristal y un poco el resto del coche.

 

Con tal cantidad de nieve pudimos ir al patio trasero de nuestra casa y hacer un muñeco de nieve. Le bautizamos como Fabien (en español Fabián), ya que ese era el santo de aquel día. Desde donde estaba, podíamos verlo por la ventana de nuestra habitación para controlarlo un poco. Desafortunadamente, con el aumento de las temperaturas hace dos semanas, Fabien se fue para siempre, pero nos dejó  un gran recuerdo en nuestro corazón.


 

Otro fin de semana nos juntamos con Jennifer y con Marta y Miguel (y el pequeñín), y nos fuimos a dar un paseo por el Mont Panisel. Caminos llenos de nieve y árboles sin hojas configuraban el paisaje. Llegamos al Arbre de la Liberté al que llegamos en verano y pudimos admirar lo cambiado que estaba el lugar.

 

El primer fin de semana de febrero fuimos al Festival de la Cerveza en Brujas gracias a que me lo comentó mi amigo Román. Ya era la cuarta vez que iba a la ciudad, pero esta vez solo íbamos a un lugar concreto: Al Belfort (campanario) que está en pleno centro. En las salas contiguas se podían disfrutar de hasta 300 cervezas, aunque entre Gracia y yo tan sólo probamos 9 (que no está mal). Después de estar allí varias horas nos fuimos a dar un pequeño paseo, pero hacía tanto frío que nos volvimos para la estación antes de que anocheciese.